Consejos para acampar con niños

  Nunca es demasiado pronto para empezar a acampar con tus hijos. La naturaleza ofrece una experiencia sensorial completa, y una acampada familiar es una forma estupenda de iniciar a los más pequeños en el placer de estar al aire libre. Desde los bebés hasta los adolescentes, los niños de todas las edades encontrarán muchas cosas que les cautivarán en una acampada: cielos salpicados de estrellas, la llamada lejana de un búho, los bichos más pequeños haciendo su trabajo en la tierra. Acampar puede abrirles los ojos y despertarles los sentidos a su entorno natural.

  Aquí tienes algunos consejos para empezar y hacer de la acampada con niños una buena experiencia para todos.

  Practica la acampada en casa

  Si tus hijos son novatos en las actividades al aire libre, monta una tienda de campaña en el patio trasero o incluso dentro de tu casa. Deja que pasen el rato y duerman en ella para que se sientan cómodos en un nuevo entorno para dormir. Intenta pasar un día en familia en un parque cercano a tu casa. Pasa medio día, más o menos, en la orilla de un lago o en un parque y observa cómo reaccionan tus hijos ante la experiencia.

  Deja que los niños ayuden a hacer la maleta

  Deje que los niños empaquen su propio equipo de acampada (usando una lista que usted haya creado). Compruebe el trabajo de embalaje de su hijo antes de salir de casa. Mantenga la organización haciendo que sus hijos empaquen sus artículos personales en una bolsa de lona y anímelos a que siempre devuelvan esos artículos a esa bolsa. La bolsa de cada niño debe ser de un color diferente para facilitar su identificación.

  Lleve comida que les guste a los niños

  Permita que sus hijos contribuyan a la planificación del menú para que se entusiasmen con el viaje. Pregúnteles qué les gustaría comer y qué caprichos quieren. Lleve alimentos que sepa que les van a gustar; puede que no sea el momento de probar una nueva comida culinaria. Ten a mano tentempiés que sean accesibles durante el viaje y en el campamento.

  Encuentre el camping adecuado

  Elige campings con servicios que se adapten a las necesidades de tu familia. Algunos campings tienen campos de pelota, playas o zonas de baño, arroyos o ríos y parques infantiles; otros ofrecen mesas de picnic, inodoros con cisterna y duchas calientes. Si es la primera vez que sale, empiece con algo pequeño, quédese cerca de casa y elija campamentos más desarrollados con un montón de servicios. Aumente el nivel de exigencia hasta llegar a lugares más remotos o aventureros, o a viajes más largos. Pregunte a otras familias por sus recomendaciones favorables a los niños. Haga de la planificación del viaje un asunto familiar. Pida a los niños que le den ideas de cosas que hacer o ver en su destino. Tómese en serio su opinión.

  Actividades de investigación

  Conozca las excursiones de un día u otras actividades disponibles en su destino. Esté preparado con algunas ideas potenciales cuando los niños digan: «Me aburro». Los campings más desarrollados tienen tablones de anuncios con mapas de rutas naturales fáciles.

  Organice su equipo

  Organiza el equipo de acampada en bolsas para facilitar el acceso cuando llegues al campamento. Utiliza cubos de plástico transparente o cajas de cartón para guardar los utensilios de cocina, la tienda de campaña, los sacos de dormir y otros equipos en compartimentos separados. Todo lo relacionado con la cocina va en un cubo, caja o bolsa; el equipo de dormir, en otro. No querrás pasar mucho tiempo rebuscando entre tus cosas en el campamento, sobre todo si llegas al mismo más tarde de lo previsto. Tener las cosas organizadas de antemano también te mantiene organizado para el siguiente viaje.

  Viste a tus hijos con capas

  Comprueba el tiempo que hace y viste a tus hijos para esas condiciones al aire libre. Si hay probabilidad de lluvia, prepárate con chubasqueros (¡y una o dos actividades para la tienda de campaña!). Las temperaturas pueden bajar por la noche aunque el día sea caluroso y soleado. Piensa en capas para que los niños puedan ponerse o quitarse la ropa según sea necesario para adaptarse a los cambios de temperatura. Los bebés y los niños pequeños no se mueven tanto como los mayores, por lo que suelen necesitar una capa más de las que tú llevarías.

  Anticípate a los posibles problemas

  Tú eres quien mejor conoce a tu hijo y cómo puede responder a las situaciones. Intente solucionar los posibles problemas con antelación. ¿Su hijo todavía está aprendiendo a ir al baño o odia levantarse por la noche para ir al baño? Lleva un pequeño retrete de viaje que puedas colocar fuera de la tienda. ¿Su hijo se despierta temprano? Lleva un libro o un juguete que pueda mantenerlo ocupado por la mañana, cuando tú aún estés con los ojos abiertos. ¿Su hijo tiene el sueño ligero y se levanta tarde? Acuérdate de los tapones para los oídos para que tu hijo pueda dormir mientras el resto de la familia disfruta de un desayuno temprano.

  Lleva tu juguete favorito

  Lleve uno o dos juegos y juguetes favoritos, pero intente reducir los juguetes al mínimo. Deje espacio para muchos juegos no estructurados al aire libre. Los niños suelen encontrar cosas mucho más interesantes para ver y jugar en el camping. Le sorprenderá saber cuántas horas pasará su hijo cavando en la arena o simplemente explorando. Los niños encontrarán formas de crear su propia diversión al aire libre. Si lleva juguetes, que sean algo que complemente su juego al aire libre, como una cometa, una pelota, un disco volador, una lupa para espiar insectos o unos prismáticos.

  Añade toques especiales

  No es necesario que compres un montón de cosas, pero uno o dos artículos especiales pueden contribuir a que los niños disfruten de la acampada. Considere la posibilidad de meter en la maleta varillas luminosas, sillas de camping de tamaño infantil u otros artículos de acampada para niños. Dé a los niños su propia linterna, faro u otro tipo de iluminación para el campamento. A los niños les puede gustar tener una cadena de luces solares o a pilas para el interior de la tienda por la noche.

  Piensa en la seguridad

  Una vez que llegues a un camping, establece las normas básicas sobre los lugares por los que pueden pasear tus hijos y habla de lo que deben hacer si se pierden. ¿Cuáles son los límites? ¿Pueden salir del aparcamiento o acercarse al agua? ¿Pueden entrar en los campings de otras personas o ir al baño solos? Dale a los niños un silbato y enséñales a tocarlo si se separan de ti. Por la noche, asegúrate de que tienen acceso a una linterna o a un faro. Ten en cuenta ciertas características del camping que podrían ser peligrosas: una carretera cercana, un arroyo de corriente rápida o un acantilado empinado.

  Involucre a sus hijos

  Aunque le parezca que puede montar la tienda de campaña o cocinar una comida más rápido por sí mismo, involucre a sus hijos en las tareas del campamento en la medida de lo posible. Enséñeles lo más básico: cómo montar una tienda de campaña, cómo encontrar un sitio llano para la tienda o cómo cocinar una comida de campamento. Asigne a los niños tareas significativas y adecuadas a su edad. Los más pequeños pueden ayudar a llenar las botellas de agua, desplegar los sacos de dormir o inflar los colchones.

  Tenga una actitud positiva

  Sé entusiasta. ¿Por qué van a entusiasmarse los niños con una acampada familiar si usted no lo está? ¿La primera regla para acampar con niños? Estar preparado para hacer frente a los inconvenientes. Todo está en un lugar diferente. El baño ya no está al final del pasillo; el agua corriente puede o no estar disponible. Predica con el ejemplo, con una actitud optimista y positiva, y tus hijos se contagiarán de tu actitud.

  Encuentre momentos de enseñanza

  No importa la edad, tus hijos nunca son demasiado jóvenes para aprender las mejores prácticas que deben seguir cuando están al aire libre. Recuérdales cómo pueden disfrutar del medio ambiente y al mismo tiempo dar pequeños pasos para protegerlo. Enséñales a respetar la vida salvaje (no alimentes a los animales ni aplastes a los bichos), a tirar la basura correctamente (mételo y sácalo), a dejar piedras, plantas y otras cosas donde las encuentren y otros principios de «no dejar rastro».

  Aprovechar la naturaleza

  Busca la fauna y la flora. Observa los bichos. Examina las rocas. Identifica los pájaros, las flores, las nubes y las constelaciones. Dirige a los niños en una excursión por las rocas. Muestra interés por las cosas que les interesan. Traiga una guía de campo o guías de observación de la naturaleza para ayudar a identificar plantas o animales y aprender sobre las cosas que encuentran. Aprovecha los programas de naturaleza o las charlas de los guardabosques. Muchos parques nacionales ofrecen programas para jóvenes guardabosques, excursiones guiadas por la naturaleza o actividades relacionadas con el cielo nocturno. Pregunte al personal del camping si el parque ofrece actividades orientadas a los niños.

  Acepta la suciedad

  Seamos realistas. Los niños se ensucian cuando acampan. Tendrán barro en los zapatos, trozos de s’mores en el pelo y polvo por todas partes. El camping es el único lugar en el que deberían tener espacio para ensuciarse. Si no hay agua corriente en el camping, considera la posibilidad de instalar un puesto de lavado de manos con un pequeño cubo de agua jabonosa. Si quieres mantener el interior de tu tienda más ordenado, llévate una pequeña alfombra de camping para colocarla en la puerta.

  Montar una tienda de campaña adicional (para adolescentes)

  No siempre es posible o práctico, pero considere la posibilidad de llevar dos tiendas pequeñas o una tienda más grande con una «habitación» separada con mosquitera para su hijo adolescente, al que le gusta la privacidad. Disponer de una zona de descanso separada proporciona a los niños mayores un poco de independencia y cierto control sobre sus dominios. Deja que se lleven a un amigo o que acampen con otra familia con hijos mayores.

  No te pases de la raya con tus hijos adolescentes

  Muchos preadolescentes y adolescentes se sienten acomplejados por su cuerpo, por lo que puede ser difícil que se sientan incómodos con el acné, el olor corporal o la ropa sucia. Deja que tus hijos adolescentes sean más tolerantes si insisten en llevar productos para el cabello, la piel u otros productos que tú consideras innecesarios para acampar. Deja que duerman en casa, que se vayan por su cuenta (establece unas pautas) o que se traigan a un amigo. Muchos adolescentes también están pegados a sus teléfonos inteligentes u otros dispositivos electrónicos; aunque no pueda conseguir que dejen de usarlos, considere la posibilidad de establecer algunos límites o expectativas razonables.

  Sea flexible

  Por muy preparado que estés, puede que las cosas no salgan como habías planeado. Recuerda que lo único que puedes hacer es crear una buena estructura para que tus hijos acampen. Lo mejor de salir al exterior es que creas experiencias sobre la marcha. Sé flexible y paciente. Baja el ritmo. Deja de lado los horarios estrictos y disfruta del momento. No obligues a tus hijos a ir a una excursión de un día si eso significa que todos los miembros de la familia van a estar molestos.

  Crear un entorno de sueño acogedor

  Los niños más pequeños pueden querer su almohada, su manta favorita o un peluche. No escatimes en las cosas más importantes para ti. Si te cuesta conciliar el sueño, opta por un cojín de campamento más grueso y lujoso. Traiga almohadas de casa o su manta favorita. Para los bebés, utiliza un patio de juegos o una cuna portátil si tienes una tienda lo suficientemente grande para ello. Cuanto más acampes, más aprenderás qué necesitas y de qué puedes prescindir.

  Mantenga una rutina familiar a la hora de acostarse

  Si lees unos cuantos libros con tu hijo antes de acostarse cada noche, no te lo saltes sólo porque estés de acampada. A los niños pequeños les encanta la rutina. Póngales el pijama para dormir, lávese los dientes y lea unos cuantos libros. En el caso de los bebés, mantén sus hábitos de sueño lo más cerca posible de la rutina (por ejemplo, lleva una máquina de ruido blanco portátil si utilizas una en casa).

  Deja espacio para crecer

  No vas a crear la experiencia perfecta la primera o incluso la segunda vez que salgas. Tome notas al final de cada viaje para recordar qué debe llevar la próxima vez, qué puede dejar atrás o cómo podría hacer las cosas de forma diferente.

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